
¡¡¡Qué alegría sabernos familia en la casa madre de Todos los menesianos del mundo!!! Plöermel.
Creo que, parafraseando el salmo, este ha sido el sentir de muchos en la experiencia de la asamblea de misión compartida de la que participamos en Francia. Allí el descubrirnos parte viva de una familia viva desparramada por el mundo, para dar vida y vida en abundancia a tantos niños y jóvenes, llena el corazón y hace crecer en comunión y corresponsabilidad.
En total participamos 85 personas representando a los 24 países donde están las comunidades menesianas. Durante una semana profundizamos, por los aportes de la Hna. Bernadette Delizi y por el trabajo del documento de la Misión Compartida, la nueva realidad de sabernos pertenecientes a una familia evangélica que ha recibido de parte de Dios Padre el regalo de ser una imagen concreta de Jesús a encarnar. Imagen que encarnamos al estilo menesianos, desde las claves y las sensibilidades que Dios regaló a Gabriel Deshayes y Juan María de la Mennais.
Durante esa semana intensa de trabajo y compartir, donde los idiomas parecían ser una dificultad, hemos descubierto la acción del Espíritu que nos hace comunicarnos en familia por una lengua nueva, y donde nos va mostrando cómo la misión compartida es una vida que toma sus particularidades según las realidades culturales donde estamos insertos compartiendo vida y misión.¡¡¡Qué variedad!!!¡¡¡Qué riqueza!!!
El último día, acompañados por el Obispo de Rennes y por la Superiora Generala de las Hijas de la Providencia, celebramos la eucaristía de envío emulando la aventura que en esa misma casa y capilla comenzaron los primeros Hermanos que salieron a misionar: hacer que muchos, en el mundo, conozcan y amen a Jesús y descubran que están también llamados a ser imagen viva de Jesús en medio de los niños y jóvenes, según su estado de vida particular.
Nos queda un hermoso camino que recorrer, pero avanzamos confiados porque nos sabemos en comunión y acompañados por Jesús y nuestro Padre Fundador, que desde Plöermel nos sostiene, acompaña y bendice.
Hno. Juan Alberto
Voy a sintetizar en unos pocos párrafos esta experiencia tan rica que viví junto a Laura, Iván, Vicky, Juan Alberto y Carlos. Lo primero que puedo decir (y así lo compartimos en varias ocasiones) es que nos sentimos privilegiados por todo lo que vivimos individual y colectivamente.
En primer lugar por la multiplicidad cultural. Nos encontramos con más de 80 personas de 24 países con variedad de idiomas, con giros idiomáticos propios (expresiones que para unos tenían un significado claro para otros no), costumbres (desde la forma de saludar hasta las formas de expresar afecto), formas de vestir, etc., etc.,…….
Todos con un tronco común, un camino recorrido en la fe cristiana y una vivencia del carisma menesiano. Pero al mismo tiempo y hablando de Misión Compartida con muchos senderos trazados. Tantos como las realidades locales y los soplos del Espíritu van indicando.
En segundo lugar por la Peregrinación Menesiana. El poder estar, ver y tocar los sitios donde se inició y dio sus primeros pasos la Congregación fue muy significativo. Los lugares que más me conmovieron fueron aquellos desde donde los hermanos partían hacia las misiones.
En tercer lugar y yendo a mi vivencia más íntima les puedo contar que redescubrí con mucha fuerza mi rol educador como una vocación. Vocación que se entronca directamente con mi Misión en la vida. Es de los capítulos esenciales que debo escribir en el libro de mi vida.
También puedo contarles que encontré un nuevo compañero de viaje. Juan María despertaba en mí el deseo de conocer su obra, su pensamiento y su historia. Ahora lo descubrí como alguien presente, con quien puedo dialogar, a quien puedo consultar, a quien puedo contarle las cosas lindas y tristes del diario vivir. De las experiencias más conmovedoras de estos días fueron la visita a la habitación donde él falleció y su tumba en la Capilla de Plöermel. En ambos lugares, los laicos y hermanos de nuestra provincia rezamos juntos encomendándonos al fundador.
Por último, toda esta vivencia ha sido un llamado para seguir impulsando en nuestra Provincia la Misión Compartida y para seguir caminando en sintonía con toda una Obra Menesiana en marcha que acepta los desafíos de este tiempo.
Rodolfo Tisnés
Estimados Laicos y Hermanos Menesianos
Con gran alegría les comparto algo de la experiencia vivida el Plöermel, sobre misión compartida.
Lo primero, lo que me ha emocionado es sentir viva a la familia menesiana por el mundo. Cada región, cada país a su ritmo, con sus tiempos, con diferentes propuestas le aporta matices al rico y variado carisma menesiano.
Mientras vivía la experiencia agradecía a Dios el regalo que nos ha hecho a los menesianos y no podía sino rezar para que Laicos y Hermanos descubramos cada vez más la hermosa misión que tenemos entre manos: Hacer presente entre los niños y jóvenes a Jesús, su mensaje, su vida.
Sin duda otra experiencia fuerte, es la peregrinación menesiana, un recorrido por los principales lugares donde Dios fue educando a Juan María, donde lo hizo partícipe de su proyecto de salvación. Una invitación fuerte a amar lo cotidiano, a dejarse moldear por el día a día, Dios nos va haciendo, nos va educando en su proyecto.
Quizás algunos se preguntan, nuestras búsquedas, nuestros caminos a nivel de Provincia, de Comunidad Local ¿Van en sintonía con la vida de la Congregación? ¿En qué parte del camino estamos?
Lo que puedo decirles es que me siento gozoso del proceso que estamos realizando. Estamos caminando, vamos dando pasos sólidos que nos permiten ir descubriendo qué es compartir la misión, que implicancia personales tiene, a qué, cómo podemos ayudarnos Laicos y Hermanos a realizar la misión.
Valoro mucho las instancias que la Provincia viene realizando: Escuela Menesiana, Retiro de educadores, Retiro de Jóvenes. Retiro de Hnos y Laicos; las distintas Comisiones Provinciales: Misión Compartida, Educación, Pastoral Juvenil y Vocacional. Reunión de Equipos Directivos. Todas ellas, más los distintos procesos que en cada comunidad que se viene desarrollando son instancias, canales institucionales que nos permiten ir discerniendo lo que Dios Padre quiere de los Laicos y Hermanos. Pienso que es un tiempo de gracia, los invito a animarnos mutuamente a seguir soñando a seguir construyendo Reino de Dios; unos como reza el documento base sobre Misión Compartida, desde la modalidad de participación, otros desde la colaboración o la pertenencia carismática, pero todo por la educación de los niños y los jóvenes.
Finalmente les comparto un bonito descubrimiento personal, la amistad incondicional entre nuestros fundadores: Juan María de La Mennais y Gabriel Deshayes. Dios nos conceda a Hermanos y Laicos ese cariño mutuo, ese espíritu de colaboración para hacer la obra de Dios.”
Hno. Carlos Lovatto
En principio no me queda más que decir “GRACIAS” a Dios por permitirme participar de este hermoso paso que hermanos y laicos menesianos estamos dando.
Para mí la Asamblea me dejó y me animó más de lo que ya estaba en el trabajo en conjunto con los hermanos en ser testigos de Jesús donde estemos, sobre todo entre niños y jóvenes.
Me gustó mucho el trabajo que se hizo con el documento, la flexibilidad que se le dio; también me gustaron los talleres, que fueron temas que a todos nos interesa sobre la educación y la misión compartida; pero lo que más me gustó, o quizás lo viví muy intensamente fue conocer tantos lugares significativos para nosotros: la habitación de Juan María, donde lo bautizaron, donde creció, su biblioteca, la capilla donde profesaron los primeros hermanos, y escuchar esas palabras que Juan María les decía, eso, sí estuvo muy fuerte.
La Asamblea me hizo crecer, al ver otras realidades, otros países, otras formas de vivir la misión compartida; me hizo reafirmar mi vocación y responder más conscientemente al llamado que estoy sintiendo y al que de alguna forma todos estamos llamados: Seamos santos haciendo santos…
Gracias a Rodolfo, Vicky, Iván., Juan Alberto, Carlos por el compartir sincero de esos días, no creo que hubiera sido lo mismo sin ustedes que hicieron aún más rica la experiencia.
Gracias a todos lo que estuvieron rezando por nosotros y nuestras familias, a la mía si le llegaron las bendiciones.
Gracias a mis hijos y sobre todo a mi esposo que estuvo y está apoyando y compartiendo ésta, mi vida.
Laura José.
Lujan de Cuyo
Mendoza