Provincia de la
Inmaculada
Concepción

Hermanos Menesianos
Argentina y Uruguay

“No se puede vivir bien, mientras no se sepa orar bien.”

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Enero 2008

Carta a las Comunidades N° 183

"Cuando toda esperanza parece apagada,
es entonces cuando más hay que esperar,
es entonces cuando hay que confiarse sin reservas
a este poder infinito que,
disponiendo como le parece
de los hombres y acontecimientos
conduce todo a sus fines con fuerza y con dulzura.

Tímido pasajero en la barca de la Iglesia,
tiemblas en la tempestad
porque Jesucristo parece dormido;
pero el momento de despertarse está cercano
y temes que el Señor te dirija
como al jefe de los apóstoles
estas palabras de reproche y cólera:
hombre de poca fe, ¿por qué dudas?"

(Juan María de la Mennais, Reflexiones p 100 )

Querido Hermano y Laico Menesiano:

Estas palabras de Juan María me sirven de marco justo para expresarte mis deseos y sentir al comenzar este nuevo año. Quisiera que las recibieras con corazón abierto como las he escrito y que te tomaras un tiempo para plasmar tus resonancias, y así seguir avanzando en nuestra comunicación profunda.

No puedo dejar de confesarte que me siento más como el tímido pasajero en la barca que como el imponente testigo que se confía sin reservas al poder de Dios. Las olas que nos vienen azotando en estos últimos tiempos de la Provincia pegan fuerte, duelen y, por momentos, no permiten ver la otra orilla.

Resulta paradojal que, justamente al cumplirse 75 años de nuestra llegada a la Argentina, sintamos la fragilidad institucional con tanta intensidad. Pero, estoy convencido de que este es un tiempo propicio para hacer honda experiencia de la lógica del Apóstol: “Porque cuando soy débil, soy fuerte”. Creo que estamos invitados como Jeremías (Jer 32) a comprar el terreno antes de salir hacia el destierro, porque seguimos confiando en la fidelidad de Dios que ´conduce todo a sus fines con fuerza y dulzura.´

Otro de los motivos por el que sigo animado es porque hago experiencia del gozo y del privilegio de ser Menesiano. Al pasar por nuestras comunidades y obras, toma cuerpo nuestra Regla de Vida: “Como María que por su obediencia engendró a Cristo, el Hermano hace que Cristo nazca y crezca en las almas” (D.58). Ser Menesiano es algo valioso para el mundo y para la Iglesia. Como en los orígenes de la Congregación, Jesús, Juan María y los niños y jóvenes nos llaman: “Hermano, ¿dónde estás?” “Laico Menesiano, ¿dónde estás?

Sueño con comunidades en las que el Proyecto común de ser presencia de Jesús entre los niños y jóvenes, como cuerpo apostólico y no como apóstoles individuales, llene nuestros corazones, nuestro tiempo y sea el tema de nuestros diálogos fraternos. Me imagino habitando un futuro próximo conviviendo con Hermanos y Laicos creativos y audaces, programando con pasión los momentos y actitudes comunitarias para acoger a los jóvenes.

Quisiera que el deseo por el anuncio del Evangelio, nos empuje a buscar juntos la manera de proponer a otros laicos a ser también ellos, la imagen del rostro de Jesús entre los pequeños. Gozo cuando los Hermanos nos llenamos de alegría al escuchar cómo los laicos se ´apropian´ del Fundador, de su manera de sentir la realidad, de estrechar lazos con Dios y con los niños y jóvenes. Disfruto al ver a Hermanos y Laicos haciendo una experiencia de vida comunitaria que expresa la comunión eclesial en un formato inédito.

Me animan esas comunidades que viven en la sana tensión por querer ser fieles a la vocación de Dios, y en las que sus miembros evitan enmascarar sus deseos personales con el barniz de la espiritualidad y de la misión.

Por medio de estas líneas quiero comprometerme a trabajar este año de forma más explícita en gestar y cuidar espacios vocacionales que sean reflejo del convencimiento de que ser miembro de la barca de Jesús siguiendo las huellas de Juan María, es una alternativa de vida válida para los jóvenes de hoy, que siguen siendo generosos.

Hermano-Laico Menesiano, ¡cuento contigo!

Hermano-Laico Menesiano, ¡cuenta conmigo!

Hermano Guillermo Dávila
Superior Provincial

P.D.: Como lo expreso en el comienzo de esta carta, me gustaría recibir tu respuesta para continuar buscando juntos el querer de Dios para nuestra Provincia.

 

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