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1949-2017

Hermano Wenceslao Molina

Entre mate y mate

En muchas charlas volvías al ayer, volvías al sur Sanrafaelino, a Villa Atuel, donde naciste y viviste hasta los 23 años (1972) en la casa de la “calle larga”, n° 7. Sos el tercero de ocho hermanos. Hijo de doña Clementina Rojas y de don Victorio Molina. Hombre rudo éste que te hizo sufrir, quizá sin quererlo. Mujer tierna y cercana aquella, cobijadora, protectora, madre. Mano dura y mano tierna. Gesto adusto y sonrisa cómplice. Con ellos y tus hermanos creciste: el Pipo (Evangelista), el Lito (Osvaldo), el Petiso (Eduardo), el Gringo (Rodolfo), el Ñato (Víctor), la Julia y el Miguel. Años difíciles aquellos en el terruño natal, pero vividos en familia.

Naciste un 30 de junio de 1949, pero por cosas del ayer te anotaron el 17 de julio de 1949. Celebrábamos tu cumple el 17, pero te gustaba que el 30 no pasara desapercibido.

Del Sur mendocino se vinieron a las cercanías de la Capital. En el 72 de afincaron en Tres Esquinas, más precisamente en la finca Vitale; de allí a la finca Mastroeni en Ugarteche; luego a la finca Aparici en la Picada, Urgarteche; y el peregrinar siguió y ahora la movida fue hacia el este, a San Martín a Tres Porteñas y de allí a la Dormida; pero como la itinerancia era lo de ustedes, vuelta a Ugarteche a la finca Olivares, para luego mudarse a la finca lo Quesada, en el Km 43, casi Anchoris. ¡Cuán peregrina familia! Tan peregrina como el pueblo de Israel, como el Maestro de Nazaret, que en algunas instancias, no tenía en qué reposar la cabeza; como tantos inmigrantes de hoy…

Aquí y allá, siempre entre las viñas, que era lo que muy bien sabían hacer. Le hicieron honor al Gran viñador de la humidad, al Padre Dios (Jn 15,1), según testimonio de su Hijo: corta, poda, limpia, riega, remueve la tierra, cosecha y por último disfruta del vino obtenido entre amigos.

Y fue cuando estabas allí, allá por el año 84, que conociste a un grupo de Menesianos (Hermanos y Laicos) que hicieron una experiencia de misión en Ugarteche. Como buen fiel te prendiste a la misión. Dejabas el trabajo a tiempo para poder participar de las catequesis, de las oraciones, de las celebraciones, procesiones o lo que deparase el día. Pero esta dinámica no nació con nosotros. Ya hacía un tiempo que estabas metido en la Iglesia y compartía rezos del Rosario, visitas con la Virgen, misas, y qué sé yo cuántas cosas más! Este arrecostarte en la fe te devolvió la salud del alma y del cuerpo, porque hasta el presente la tenías complicada…

Y ahícito no más te hiciste la pregunta: ¿por qué no vivir como estos y con estos? Hiciste tu proceso de discernimiento y acompañamiento hasta que diste el paso de ingresar al Seminario de los Hermanos Menesianos, en Bialet Massé, en abril de 1986. Allí te encontraste con varios de los que caminaste, mateaste, jugaste al fútbol (¡qué hábil que eras con el codito!), trabajaste, rezaste, charlaste, aconsejaste, hasta el 26 de octubre de 2017. El Hno Arturo fue un padre y un hermano para vos en ese tiempo y en este también.

Tu primer responsabilidad en la casa de formación fue terminar la primaria y así fue que comenzaste a asistir a una nocturna en Santa María y en un año concluiste, completaste de 4to a 7mo. También el trabajo manual en el parque, la poda de los frutales, la reforestación, etc.

Al año siguiente arrancaste el secundario acelerado en Córdoba, en la parroquia San Jerónimo y en 3 años lo limpiaste. ¡Cuántos logros en poco tiempo! ¡De no creer viejo! Ah! ¡Cómo no hacer memoria de tu amigo el Padre Horacio Saravia, cómo te acompañó e hizo el aguante!

El 25 de febrero de 1989 ingresaste al noviciado con tus compañeros Osvaldo Hernán Lazzaroni y Sergio Márquez. Lo hiciste, como varios de nosotros, en Villa Walcalde, Argüello, Córdoba, en la casa de los HH de la Salle. ¡Qué experiencia bonita de fraternidad intercongregacional, internacional e intergeneracioanal! Proceso que duró casi dos años y el 8 de diciembre de 1989 hiciste tus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia, junto a tus compañeros y de ese gesto de consagración fuimos testigos grandes y chicos.

Ya en Bialet Massé, nuevamente, ahora como Hermano escolástico, seguiste tu formación. Encaraste, en la casa de la catequesis, en Córdoba, un seminario de formación de catequistas. Era tu pasión y no querías faltar ningún sábado. Te recibiste de catequista, e intentabas vivir como tal.

Hiciste una siembra fecunda durante tantos años. Quien compartió con vos, no puede olvidarse. Al Hno Claudio podríamos recurrir, por ejemplo, para que nos narre una vez más las variadas anécdotas con vos. El infaltable partido de fútbol de cada día, el trabajo en el parque, los mates en los recreos, las compras en el makro, los paseos del sábado por la tarde con los aspirantes, etc. Ah! Cuántos refranes expresabas, hasta que fuiste haciendo tuya la palabra de Dios… Y si escuchamos a tus hermanos, en especial al Víctor y al Petiso, ¡cuántas historias y anécdotas! Campeonatos de fútbol con el equipo familiar, escenas de radioteatro, música y canto, trabajo y picardías, etc.

Hasta que llegó la primer experiencia de comunidad fuera de la casa de formación, lo que significó para vos la vuelta al pago. Sí, a Luján de Cuyo fuiste destinado para formar comunidad con los HH Néstor, Paulino, (y…). Allí hiciste tu aporte desde la biblioteca con Anabella y en la Catequesis rural. No fue una experiencia simple ni sencilla, siempre lo expresaste así, la rezaste en más de una oportunidad. Y fue allí donde hiciste tus votos perpetuos el 27 de julio de 1999.

Al conformarse comunidad en Maldonado Nuevo, allá fuiste destinado con el Hno Benjamín (el Ñato) y Fernando, transcurría el año 2001 y pasaste el charco, para hacer tu aporte en la naciente obra en medio de los niños más vulnerables y junto a dos pilares que te aprecian y aprecias: María y Maruja, que ahora celebra la vida con vos. Años de crisis fueron aquellos, muchos sin trabajo y con hambre. En los inicios hiciste tu aporte al armado la casa que acogía a la comunidad y animabas en el Club de niños el espacio de formación en valores. Años de servicio y de escucha, de acompañamiento, y de estar, de matear con ocasión o sin ella.

Del paisito a Bialet en el 2005, ya no era casa de formación, sino sólo colegio. Allí compartiste vida con los HH Francisco y Luis. Fuiste oído para muchos en el patio de la escuela, recibías en las mañanas a los adolescentes, hacías tu aporte en el parque, tenías tus charlas, acompañabas en el Movi y los infaltables campamentos. Y aquí fue donde escuché aquella expresión: el ángel del mate, de labios del Hno Luis, superior de la comunidad.

Y al cerrarse la comunidad de Hermanos, fuiste trasladado a Villa Gobernador Gálvez, en el 2008. Allí te sentiste como en casa. Era tu casa. Hiciste amistades, compartiste mates y más mates, acompañaste cuanto campamento se hacía, estuviste estando en la catequesis, en los patios, en la comunidad, en la confirmación, en las misiones, en las porterías y preceptorías. Ah! Y en la enfermería, por favor. Difícilmente algún matero del TEO pueda decir que nunca recibió un mate y una palabra de tu parte. Mimaste y fuiste mimado, escuchaste y te escucharon, hablaste de vos y te hablaron de ellos, también preguntabas: cómo estás, pero en serio cómo estás, no para que te respondan bien y listo.

Y de Gálvez nuevamente a Uruguay, pero al colegio La Mennais, con dos compañeros de camino, el Hno Luis y Benjamín, en el 2015. Fue poco el tiempo que allí estuviste, pero te hiciste un lugar en el corazón de muchos, mates de por medio, charlas, preguntas, perfil bajo, dando tu opinión cuando te parecía, y siempre vinculándola con tu experiencia vital. Ah! ¡Qué año difícil el 2016 con el debut diabético que no pudiste leer! Pero te recuperaste pronto cuando dieron en el clavo con lo que te pasaba… ¡Cuánto bueno sacaste de varios!

Y allí el ciclo terminó, también, por cierre de la comunidad de Hermanos. Volviste a la tierra árida de Mendoza, al terruño conocido, a la cercanía con los afectos de familia, a la comunidad que te acogió y llegaste pidiendo ayuda y compañía, porque la vista te estaba complicando la cosa. Te fuiste ubicando, conformando comunidad con los Hermanos Arturo, Ricardo y Daniel; cuando allá por abril te sorprendió un dolor molesto al estómago… gastritis, pensabas… pero resultó ser cáncer de páncreas.

Te la bancaste y te bancaron, te hiciste fuerte en la debilidad y débil en la fortaleza, te dejaste mimar, recogiste lo sembrado y seguiste sembrando, convocaste y te fuiste despidiendo, con claridad y sinceridad, la veías venir y no había porqué escapar; juntaste, amalgamaste familia de sangre y familia religiosa, fuiste causa de unidad, de servicio, de entrega, de tiempo y destiempos, de visitas diaria, de lágrimas a escondidas y en tu presencia, de llamadas y videollamadas, de mensajes y de audios, y hasta que el cuero y el ánimo te dio, sonreíste; luego fue el descanso, una vez que te despediste de quien esperaste por mucho tiempo.

Wences, ángel del mate, ángel de los pequeños, hombre de escucha y palabra oportuna, sencillo, no generabas rechazo sino comunión, te dolía que no se cuidara de los más débiles, te alegraba matear sin tiempo, gustabas de rezar con la Palabra, hiciste proceso de reconciliación con el ayer y por eso siempre traías a colación tu historia familiar. Gracias hermano por tu fraternidad sanadora y oyente, partida y compartida como los mates. Que desde el cielo intercedas ante Dios para que nos cuide y envíe obreros a la viña de la escuela, para que sigamos cuidando de los sarmientos débiles y que como viñadores tengamos las actitudes misericordes de Padre Dios.


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Noticias - 4 de diciembre de 2017 -


2 respuestas a “Hermano Wenceslao Molina

  1. Nunca mejor dicho, escrito y expresado. Eramos para el tierra Santa, donde se pisa despacito, en silencio. Y así iba creciendo la presencia misericordiosa de Dios, entre mate y mate. Entre charla y Charla.

  2. Subir al Suncho donde nadie va.amasar el pan,cebar tus mate el abrazo justo,la sonrisa petfecta, vos dale para delante me dijiste.aca vamos.para adelante con tius pequeños que tambien son nuestros. Cada taza de leche que sirvamos en el merendero. d.e Bialet viene con tu bendicion. Te queremos .

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